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Solo historias con tu imaginación.
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sábado, 15 de enero de 2011

Internado Las Sombras

Capítulo 1


Esa noche me acosté malhumorada.
Acababa de discutir con mis padres por que querían mandarme al Internado Las
Sombras. Nunca había oído hablar de ese internado, y el nombre tampoco es que me
agradara mucho.
La discusión fue porque me negué rotundamente ir a ese sitio, y ellos me contestaron
que no tenía elección.
Ahora mismo no tengo ninguna respuesta ya que no me dijeron nada aparte de que iba
a ir y punto. ¿Por qué tengo que ir? No lo sé. ¿Por qué justo ahora y no antes? No lo sé.
¿Por qué es una obligación y no tengo elección? No lo sé. ¿Por qué es tan importante?
Tampoco lo sé.
Ya que supuestamente voy a ir, podrían haberme dado alguna explicación. Pero no… e
de ahí mi malhumor.
Con todo eso en mi cabeza me quedé dormida hasta que mis padres me despertaron
desde su habitación gritándome que me levantara deprisa.
No sabía que pasaba, pero me hice una idea cuando salí al pasillo y vi las llamas.
Mis padres me llamaban desde su habitación, allí la puerta estaba completamente en
llamas y no podían salir.
Me entró el pánico.
‘’Vale, respira’’ me dije ‘’No te desconcentres de tu tarea principal: apagar las llamas de 
la puerta’’
Y me puse a ello, lo malo es que todo estaba ardiendo ahora y era difícil encontrar algo 
para apagar las llamas.
Ignoraba los gritos de mis padres instándome a que saliera mientras podía, y corrí al 
cuarto de baño en busca de algo para transportar agua hasta la puerta.

-¡Sí!- murmuré cuando encontré un barreño.
Rápidamente lo llené de agua en la bañera, pero de camino de nuevo a la habitación 
una viga se desprendió y me dio en la cabeza.
-¡Ay!- pude decir antes de caer en la inconsciencia.
Cuando recuperé la consciencia, antes de abrir los ojos me di cuenta de que seguía 
viva, solo con un dolor en la cabeza y nada más. ‘’Que raro’’ pensé.
Entonces al recordar que no había llegado a apagar las llamas de la habitación de mis
padres, abrí los ojos y me levanté intentando reconocer donde me hallaba.

-Buenos días- murmuró una chica que estaba a mi izquierda poniéndome una bandeja
de comida en la mesa. -¿Cómo te encuentras?
-¿Y mis padres?- pregunté ansiosa -¿donde están? ¿Qué les sucedió?
A la chica se le cambió la cara, ‘’lo que me va a decir no me va a gustar’’ me dije
interiormente.
-Lo siento…- dijo muy triste sin poder mirarme a los ojos. –Cuando los bomberos
y las ambulancias llegaron ya era muy tarde… Ni siquiera pueden explicarse como
pudiste
sobrevivir entre todas esas llamas.

Yo normalmente soy una chica dura, pero sus palabras me destrozaron. Sin poder
evitarlo las lágrimas empezaron a resbalar por mis mejillas sin control.
La chica me dijo algo de que ahora volvía, yo no la escuche la verdad. Solo tenía ahora
mismo pensamiento para una cosa.
Muertos. Mis padres estaban muertos.
Unos sollozos incontrolables empezaron a apoderarse de mí. Y sin haberme enterado
si quiera de qué hubiera entrado, mi mejor amigo Stefan estaba abrazándome.
Me di cuenta de que en ese momento era él el único que me quedaba cercano a mí, y
eso me hizo llorar más.
Él sabiendo que necesitaba desahogarme se tumbo conmigo en la cama y me abrazo
por largo rato hasta que se me calmaron un poco los sollozos.

-Stefan…- murmuré al cabo de un rato.
Nadie me contesto así que me gire para poder verle la cara ya que estaba apoyada en
su pecho.
Al verle, sonreí, ya que se había quedado dormido abrazado a mí.
En ese momento volvió a entrar la chica.
-Hola, ¿qué tal te encuentras?- preguntó.
Hice una mueca y me encogí de hombros.
-Bueno… comparado con… mis… padres- inspiré profundamente- Supongo que genial.
Pero… una pregunta.
-Dime- dijo en bajito ya que acababa de darse cuenta de que Stefan dormía.
-¿A qué te referías cuando antes dijiste que nadie se explicaba como es que estaba
viva?
-La verdad es que yo no tengo muchos detalles… pero según me han contado, la casa
estaba completamente en llamas cuando los bomberos llegaron, y no se esperaban a
nade con vida, pero cuando entraron, tu estabas ahí, caída en medio del pasillo pero
con vida y sin quemaduras.
-Que raro- dije pensando lo que me había dicho. ¿Cómo las llamas no me tocaron?-
Bueno, pues gracias por contármelo. ¿Cómo es tu nombre?
-Sophia- me dijo sonriendo.
-Elena- la respondí con otra sonrisa.

Stefan se estaba despertando cuando terminamos de hablar. Me caía bien esa chica.
Parecía que solo tenía unos años más que yo.
Sophia me dijo que después volvía y que nos dejaba solos para que hablásemos y se
fue.

-Eh, Stefan- le dije a la vez que le sacudía para que se despertara del todo.-
¡Despierta, dormilón!
-Cinco minutitos más… - me dice. Puse una sonrisa triste al recordar que eso siempre
se lo decía a mis padres cuando nos despertaban por las mañanas los días que el se
quedaba a dormir en mi casa. Le di un golpe en el brazo.- ¿Qué?
-Solo soy yo… Stefan… ¿Quién te llamo diciendo que estaba aquí? Si… ya nadie me
queda para avisar de lo que me pasa…
Stefan abrazándome me dice:
-Elena, todavía me tienes aquí y te prometo que no voy a dejarte nunca. Me dijeron
unas enfermeras que no dejabas de repetir mi nombre y supusieron que me conocías.

Me sonroje. ¿Yo repetía su nombre?
La verdad es que Stefan y yo somos amigos desde la guardería, pero últimamente
cuando le miro me entran ganas de ir a mas que amigos con él. Pero por mucha
confianza que tienes con alguien. ¿Cómo le dices que te estas enamorando de él sin
saber si él siente lo mismo?
Entonces me di cuenta de que si se lo dijeron las enfermeras es que el ya debería estar
en el hospital.

-Stefan… ¿cómo que te lo dijeron las enfermeras? ¿Ya estabas tú aquí cuando yo
llegue? ¿No estabas con tus padres dando una vuelta en barco?
-Verás Elena…- me dijo mientras se le llenaban los ojos de lágrimas pero cerró los ojos
y suspiro para poder controlarlas.- Yo ya estaba aquí porque… hemos tenido un
accidente y el barco empezó a hundirse anoche mientras dormíamos… no nos dimos
cuenta… y cuando me desperté me dijeron que me habían encontrado en el fondo del
río, y que era un milagro que siguiera vivo después de haber estado tanto tiempo
debajo del agua…
-Y… ¿tus padres?- pregunté muy asustada de lo que pudiera decirme.
-Ellos… su puerta estaba atascada… su habitación se inundó igual que la mía… pero
ellos… no… sobrevivieron- terminó la frase en un sollozó ya que tampoco podía 
controlar sus lágrimas como yo hace un rato.
                                                    
La verdad es que yo tampoco estaba mejor, ya que sus padres eran como mi segunda
familia y me daba mucha pena que Stefan también la haya perdido. Lo extraño es que
fuera la misma noche donde los perdimos los dos.
Nos tiramos largo rato de nuevo llorando y yo ahora apretándole fuerte como para
darle consuelo ya que no podía hablar.

Al cabo de un rato volvió a hablar:
-Elena… ¿te dijeron algo tus padres sobre el Internado Las Sombras?
-¿Qué…? ¿Cómo sabes tu eso? –pregunté asombrada.
-Pues… verás… no se lo que te contaron ellos sobre el Internado, pero al ver como
estas de sorprendida de que saliste intacta del incendio creo que no te contaron mucho.
-Stefan, ¿de que hablas?
-Elena… el Internado Las Sombras no es un internado como los demás, es un
internado para adolescentes diferentes. Cómo tu y yo. Shhh, calla y te explico- me
dijo cuando vio que iba a decirle algo.- A lo que me refiero es que ese Internado es
diferente porque en el nos enseñan a controlar nuestros poderes. Tú y yo tenemos
poderes.
-Stefan… ¿te diste un golpe o te afecto algo a la cabeza mientras estabas en el agua?
– le dije al estar muy sorprendida de lo que me estaba diciendo.
-No, Elena, lo que te estoy diciendo es enserio. ¿Cómo te crees que saliste intacta del
fuego estando rodeada de llamas? ¿O como te crees que yo aguante 2 horas bajo el
agua y salir vivo?
>>Tú tienes el poder de controlar el fuego, y yo de controlar el agua. Por eso estamos
vivos, y por eso vamos a ir al Internado Las Sombras. ¿Lo entiendes?

No le respondí, no podía. Mis pensamientos seguían en una frase que me había dicho.
‘’…ese Internado es diferente porque en el nos enseñan a controlar nuestros poderes.
Tú y yo tenemos poderes…’’.

-Haber Elena, necesito que lo entiendas. Ya se que suena todo a locura. Pero créeme.
Dentro de un mes tenemos que estar ya en ese Internado, y si vas siendo una ignorante
sobre todo lo que pasa a tu alrededor y sobre tus poderes, allí para el resto de los
estudiantes no vas a ser nadie. Y no me gustaría que te pasara eso, a si que ahora
escucha y luego pregunta.
>>Como te iba diciendo, tienes poderes. En ese Internado todos los que asisten tienen
control sobre 1 de los 4 elementos. Agua, aire, tierra y fuego.
En él nos ayudan a manejar nuestros poderes y nos sueltan la charla sobre que solo
se utilizan para el bien. Allí nos quedaremos los 9 meses que son de las clases, pero
luego seguramente tendremos que quedarnos hasta que nos digan nuestros tutores
que estamos preparados.
>>Según me contaron mis padres antes de… morir… -respiró hondo- allí a cada alumno
se le asigna una persona, nuestro tutor, que nos enseña a controlarnos, a prepararnos
para lo que os espera en la vida,…
>>¿Alguna pregunta?

Me quedé pensando en todo lo que me estaba diciendo y asimilándolo.

-¿Por qué nosotros somos diferentes y tenemos poderes? Mis padres no tenían
poderes ni nada de eso. – le dije al final.
-Elena… si tenían poderes, al igual que los míos. ¿Quiénes te crees que fueron los que
nos apuntaron al Internado?
-Pero… mm… -no sabía que decir, me había pillado totalmente desprevenida.- Si tenían
poderes, ¿por qué nunca note nada? ¿Por qué no me lo contaron?
-No lo sé… a mi me lo dijeron hace unos años, pero de que tu también tenias poderes
me enteré hace un rato cuando supe lo del incendio.

A partir de ahí estuvimos hablando largo rato sobre todo lo que tenía que ver sobre el
Internado, hasta que volvió a entrar Sophia.

-Siento interrumpir –dijo.- Pero tienes que volver a tu habitación ya Stefan, tienen que
hacerte algunas pruebas respecto a tu accidente para ver si tienes algo serio.
-Pero… yo no quiero que se vaya- dije.- ¿No puede trasladarse aquí a mi habitación?

Sophia tras darnos una larga mirada a ambos, y al ver que yo le suplicaba con la mirada
que aceptase. Creo que se dio cuenta de mis sentimientos por Stefan.

-Esta bien- aceptó.- Pero tienes que hacerte las pruebas Stefan y aquí no te las pueden
hacer tienes que ir a la sala de los scanner. –le dijo a Stefan, luego me miró a mí.- A ti
tengo que hacerte las pruebas yo, para confirmar que estas bien.
-Vale – Stefan me miró, me sonrió como despedida y salió por la puerta.

Antes de darme cuenta me estaba sonrojando.

-Yo no soy quien para meterme en vuestros asuntos… pero… creo que si te gusta
tanto deberías lanzarte – me dijo Sophia.
-¿Qué? – dije poniéndome más roja.- A mi Stefan no me gusta… solo somos buenos
amigos…
-Ya… - me dijo sonriendo.- Bueno veamos cómo estas.
-Sophia… ¿si estamos bien los dos, cuando nos daríais el alta?
-Mañana por la mañana seguramente, y esta noche dormiríais en la misma habitación,
pero como solo sois buenos amigos no te importará que pase cada hora para
comprobar que estáis bien ¿verdad? – me dijo con picardía.
-No… claro… - la dije, aunque pensaba que si no pasaba en toda la noche, mejor.

Cuando terminó de revisarme y comprobar que todo estaba bien, llegó Stefan diciendo
que tampoco tenía nada.

-Bueno, entonces mañana ya podréis iros. –Dijo Sophia.- Buenas noches.
-Buenas noches – dijimos a la vez Stefan y yo.

Estuvimos un rato en silencio.
Estaba cansada pero no podía dormirme, y al parecer, Stefan tampoco.
Al cabo de unos minutos, empecé yo la conversación:

-Stefan…-le dije, sin saber como continuar la frase.
-¿Qué?-me dijo un poco brusco.
-Primero… ¿qué te pasa?-le pregunté, ya que no sabía porque estaba con ese tono
conmigo.
-Nada Elena, solo somos dos bichos raros sin padres y a punto de empezar una nueva
vida teniendo ya 16 años.

Me pensé sus palabras un minuto para comprenderlas bien, y me di cuenta que tenía
toda la razón del mundo. Pero por eso no había que desanimarse ¿no?
Me levanté de mi cama y fui hasta la suya.

-¿Puedo dormir contigo?-mi voz sonó como si estuviera a punto de llorar y no me
había dado cuenta. Sus palabras me habían afectado aunque no lo reconociera en alto.
-Elena… lo siento-dijo cuando ya llevábamos un rato mirando al techo en la misma
cama.- Se me fue la cabeza, un bajón por todo lo que nos vino encima.

Me giré y le abracé por dos motivos, uno necesitaba consuelo, y dos para darle a
entender que no pasaba nada, que le entendía.
-Stefan, no pasa nada, lo comprendo todo. Aunque no deberías disculparte por tus
palabras, por una parte tenías razón, aunque seamos ‘’dos bichos raros’’ –dije esto
último con mucho sarcasmo, con el propósito de sacarle la sonrisa que salió de sus
labios- no tenemos que desanimarnos. Estamos juntos en esto ¿no?-le dije ya muy
seriamente.
-Claro-me dijo apretándome fuerte contra su pecho.- Siempre.-Me prometió.

Estaba muy a gusto así con él. Me gustaría haber pasado toda la noche así, aunque
claro, si nos pillaban así seguramente nos regañaran porque supuestamente hasta
mañana somos enfermos…
A si que le dí las buenas noches, y me dirigí hacia mi cama, donde me dormí nada mas
tocar la almohada.
Y… claro está, soñé con Stefan, ya que todavía recordaba sus suaves palabras contra
mi oído, su gran abrazó contra él y su olor… me intoxico con ese olor, ya que creo
que no podría vivir sin él…

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