Prefacio
No iba a lograrlo. Simplemente no iba a hacerlo. Sin importar cuan rápido intentara correr para llegar hasta el, o cuan alto gritara su nombre; Sasuke no lo comprendería. Nunca entendería que no me importaba el hecho de que no hubiera aceptado ayudarme cuando se lo pedí, cuando realmente era necesario…El impulso de estar junto a el es mas fuerte que la razón y la lógica. Tenia perfectamente claro que de no haber intentado resolver los asesinatos, no estaría tirada en medio de la carretera persiguiendo a un automóvil, en un patético intento de salvar mi vida. Pero, todo aquello, me había llevado hasta Sasuke y prefería morir en un mundo que no había llegado a conocer mi nombre antes de desprenderme de todos los recuerdos que me ceñían en torno a el.
El automóvil se detuvo, y, como una estela brillante, la idea fugaz de que dejaría que me marchara junto a el, cruzó mi mente. Pero se desvaneció rápidamente, cuando vi que en realidad miraba a la figura que se había arraigado tras de mi, sin siquiera darme cuenta.
Karin
Caí de rodillas estrepitosamente, y sin darme cuenta ya había empezado a llorar.
Ella me alzó por lo hombros y sin hacer el mas mínimo esfuerzo me puso de pie y acerco sus grandes colmillos a mi cuello. Pensé en usar mi poder, pero estaba demasiado débil como para hacerlo y me entregue sin oponer resistencia.
Lo ultimo que vi fue la ametralladora sonrisa de Sasuke atreves del espejo retrovisor, y me mentí a mi misma diciendo que todo iba a estar bien y que vendría a buscarme en cualquier momento. Aunque, internamente, sabía que no iba a ser así.
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