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Solo historias con tu imaginación.
Puedes ser escritas por mí, o tuyas que te gustaría que publicara.
Espero que te guste el blog, y si hay algo que no te guste o que no encaje bien, solo dilo. Me gustan las opiniones de los demás, tanto buenas como malas.

sábado, 14 de mayo de 2011

Luz de Luna



Kayla es la típica adolescente sexi, la belleza norteamericana por excelencia, incapaz de comprender por qué se siente atraída hacia Lucas, un chico distante y de aspecto amenazador. Lucas es peligroso, guapo y además… es un hombre lobo. Como líder de los guardianes ocultos, cambiaformas que se reúnen en lo más recóndito del bosque, ha jurado proteger a los suyos. Pero cuando encuentra a su alma gemela, su amor por ella pone las vidas de todos en riesgo.

Un peligro los amenaza mientras Lucas y Kayla sostienen cada uno su lucha interior: los humanos han descubierto a los guardianes ocultos, y planean su destrucción; entre tanto, Kayla debe elegir entre la vida que ya conoce y el amor que siente con total certeza como su nuevo destino.

Rachel Hawthorne ha tenido un gran éxito con la serie de los ‘Guardianes ocultos’, de la que ya lleva cuatro volúmenes publicados. Su combinación de romance, peligro y natura-leza salvaje ya ha conquistado a millones de jóvenes lectores.

Internado las Sombras

Capitulo 3


Cuando entramos en el comedor y nos servimos el desayuno, nos
sentamos en una mesa un poco alejada de la puerta. En ese momento
entró un chico que estaba para comérselo pero que no estaba tan
bien como Stefan. Lidia me vio mirándole.

-Mira,- me dijo muy seria- ese es Carlos y esta por mi, pero llevo
diciéndole mucho tiempo que no. Prepárate que viene hacia aquí.

En ese momento vi a Stefan entrando en el comedor pero no pude ver
más ya que Carlos llegó a nuestra mesa. Y antes de darme cuenta 
me estaba besando.
Me quedé tan sorprendida que no pude siquiera devolverle el beso,
eso sí dejo de besarme cuando un gran chorro de agua le dio en la
cabeza.
Yo me mojé también, pero al concentrarme en mi ropa mojada de
repente empezó a calentarse y al darme cuenta dejé de mirarlas
antes de que salieran ardiendo.

Miré a todos los lados para ver quien había sido, pues yo solo
conocía a una persona que manejara el poder del agua. Stefan.
Al encontrarme con su mirada estaba que, si hubiera sido yo, ya
estaría todo el comedor ardiendo. Me di cuenta de que había sido
él el que había echado agua a Carlos.
Dejé a Lidia con Carlos mientras le llevaba a secarse y yo fui
corriendo hacia la puerta que era por donde acababa de ver salir
a Stefan.

-¡Stefan!- grité, sabia que me estaba oyendo pero me estaba
ignorando. Me eche una buena carrera y le cogí por el brazo.-
Stefan espera. ¿Qué pasó allí dentro?

Stefan se giró, y me miró con los ojos llenos de furia. Me dio
miedo. A si que retrocedí un paso.
-¿¡Qué que paso!? ¿Te parece poco que te estuviera besando mi
compañero de cuarto sin ni siquiera conocerte? ¿Te parece poco
que encima lo hiciera delante de todo el mundo?-me preguntó casi
gritándome en medio del pasillo.
-Yo… Stefan… Tienes razón, no tenia ningún derecho a besarme,
pero, lo que no entiendo es porque te afecto tanto-le dije un poco
asustada.
-¿Qué por qué?-ahora si me estaba gritando.- ¡Eres mi…-¿Por qué
estaba dudando? ¿Me quería?-…mi mejor amiga Elena! ¡Si un chaval
que ni si quiera conoces te besa, y veo que tu ni se lo devuelves
si quiera, es porque no es lo que querías! ¡Normal que me enfade!
-Pero Stefan, ya habría parado… no se… quizás no deberías haberle
echado agua… eso es utilizar tu poder contra otra persona, y eso
esta mal.
-¿Por qué le defiendes?-me gritó.- ¿Qué pasa? ¿Te has enamorado de
él, sin más? ¿Así de fácil? ¿Un besito y ya te haces una chica 
fácil?

¡Ay! Eso me había dolido. Si que debía de estar enfadado para que
me gritara en medio de un pasillo donde la gente estaba empezando 
a hacer corrillo que era una chica fácil.
Debió ver que se había pasado cuando me miró a los ojos y vio que
me había echo daño.

-Elena… lo siento…- no le dejé terminar, me fui corriendo 
empujando a todo el mundo que pillaba en mi camino.

Salí del internado y me fui corriendo al lago que había visto el
día anterior al llegar ignorando los gritos de Stefan para que
parara.
Al llegar al lago, me senté en una roca que había y empecé a 
llorar descontroladamente.
Cómo en el hospital, no oí acercarse a Stefan pero en un momento
estaba abrazándome, solo que esta vez no quería su consuelo. Y me
solté rápidamente.

-Elena… lo siento… estaba cabreado y…-empezó diciéndome Stefan,
pero le corté.
-¡No Stefan! No te disculpes, si lo dijiste es porque lo pensabas
y a mí ahora no me vengas con disculpas.-Podía ver en sus ojos
que ahora era yo la que le estaba haciendo daño diciendo cosas
que a él ni se le habían pasado por la cabeza.
-Elena… no… yo ni siquiera pensé eso… estaba enfadado y…-intento 
acercarse a mi, pero yo me fui alejando y alejando hasta que me 
tropecé con la roca en la que me había sentado, y caí de espaldas
contra otra roca con la que me golpeé en la cabeza y antes de
darme cuenta estaba en el lago, hundiéndome hasta que toqué fondo.
Al darme el golpe había soltado todo el aire que retenía a si que
de aire no andaba sobrada, y por el golpe estaba aturdida y no
podía nadar hasta la superficie. Sentía que me estaba desmayando.
‘’Este es el fin’’ pensé para mí interiormente.
Pero antes de darme cuenta estaba en la superficie y Stefan estaba
al lado de mí reanimándome e instándome a que me despertará.

Cuando abrí los ojos vi a Stefan que pareció aliviado de que
estuviera bien. Y no dejaba de pedirme disculpas pero yo no dije
nada, solo que cada vez que me lo decía castañeaba más y vi que
yo también me estaba quedando fría.
A si que utilicé las pocas fuerzas que me quedaban para secarnos
las ropas, pero caí exhausta.

-¡Elena! No… no deberías, tenias muy pocas fuerzas…- empezó a
quejarse Stefan, pero le callé con la mirada.

En ese momento me cogió en brazos ya que yo no podía conmigo, le
rodeé el cuello con mis brazos y dejé que me llevara de nuevo
hacia el internado.
Al entrar vi que todo el mundo se nos quedaba mirando, mas que
nada porque yo parecía que estaba a punto de desmayarme. Me 
imaginaba lo que estaba viendo la gente:
A Stefan y a mi despeinados, con la ropa arrugada por el agua
pero ya seca, a mi blanca como la cera y a Stefan con la cara de
preocupación por mí.
Aunque nadie dijo nada y nos dejó pasar.
Nadie, hasta que llegamos hasta donde pasaba Ricardo. Mierda,
pensé.

-¿Qué ha pasado?-preguntó mirándonos.
-Pues… estábamos cerca del lago… Elena se cayó yo fui tras ella 
ya que no salía… la saque… secó nuestras ropas… pero al parecer 
al caer se había dado un golpe en la cabeza… y si sumamos eso a 
que estaba cansada por la caía, el poder que utilizó y que
estaba
cansada al no poder salir…, esta agotada-finalizó Stefan después
de balbucear lo que había pasado.
-Ya veo…-dijo al final, y se dio la vuelta.- Acompáñenme, tiene
que verla un médico.

Stefan siguió a Ricardo hasta lo que parecía ser una enfermería,
pero al depositarme en la cama Ricardo le dijo a Stefan que tenía
que esperar fuera hasta que me revisarán.
El no protesto, ya que quería asegurarse de que estaba bien. 
Salió al pasillo.
Ricardo llamó a un par de enfermeras, y estuvieron haciéndome
pruebas, limpiándome la herida de la cabeza y haciéndome preguntas
de que tal me encontraba.

Al final cuando se dieron cuenta de que estaba bien, Ricardo se
fue a la puerta a avisar a Stefan de que ya podía pasar, y se le 
encontró andando ansiosamente por el pasillo.

-Ya puedes entrar, esta todo bien.- Le dijo, luego mientras 
estaba se quedó mirándonos a ambos y se dirigió a las enfermeras.-
¿Nos dejan un momentito a solas, por favor?

Las enfermeras salieron, y yo no sabía exactamente de que quería 
hablar. A si que tuve que esperar hasta que dijera algo para
enterarme.

-¿Elena, recuerdas de lo que estuvimos hablando anoche?- Me
preguntó, y yo asentí con la cabeza.- Bien pues miren, lo que me
dijiste a mi anoche no puede salir de aquí, ya que parece que
ustedes dos son los únicos que pueden controlar sus poderes como
si llevaran haciéndolo toda la vida y sin que nadie les enseñara.
-Pero… ¿por qué no se lo podemos decir a nadie? ¿Lidia ya lo 
sabe, te lo dije a ti delante de ella, y Carlos creo que ya se 
hizo una idea de…? –me callé al darme cuenta de que estaba 
hablando mas de la cuenta ya que nadie excepto yo y quizás ahora 
Carlos sabia que había sido Stefan quien le había mojado.
-Carlos ya se hizo una idea de… ¿qué?- preguntó mirándonos como si
se esperara que le contáramos algo malo y se estaba preparando 
para darnos una buena charla.
-Nada… nada… -estaba contestando yo, pero Stefan me cortó.
-Carlos estaba besando a Elena en el comedor y le eche un buen 
chorro de agua –lo dijo como si fuera lo más normal del mundo y 
yo me le quedé mirando con la boca abierta.

Ricardo parecía estar pensando en algo, ya que se quedo callado
durante un rato, hasta que ya nos dijo.

-Vale, tengo que ir a hablar con el resto del profesorado que
tenemos una reunión. Me gustaría que hasta esta noche no salieras
de la enfermería Elena. –Miró un momentito a Stefan y asintió.-
Que pasen un buen día.

Estuvimos unos cinco minutos sin hablarnos, solo mirándonos a los
ojos. Hasta que llegó un momento que ya tuve que apartar la 
mirada porque me estaba poniendo roja y Stefan me miró extrañado.
Fue él el primero que habló.

-Elena… siento haber empapado a Carlos… solo que eres mi… mejor 
amiga- ahí estaba, había vuelto a dudar. Ya no podía ni mirarle a
la cara mientras me hablaba.- Pero tienes que entenderme. ¿Qué 
hubieras echo tú si me hubieras visto besándome con Lidia?
-Pues… yo…- no sabia si decirle la verdad, pero antes de poderle 
contar una mentira me cortó.
-Y para que sepa que no me mientes mientras me lo dices me vas a
estar mirando a los ojos-me dijo mientras cogia mi cara entre sus
manos para que le mirara.

Me perdí en sus ojos de un color azul intenso, y supe que así no
podría mentirle a si que le di mi respuesta mas sincera.

-Si te hubiera visto besándote con Lidia…- me lo pensé un
momentito antes de contestarle.- Me hubiera acercado y la habría
amenazado de que si te vuelve a tocar iba a tener un problema con
mis poderes cerca suya.

Stefan se me quedo mirando un ratito más. Y por una vez en mi
vida hubiera dado lo que fuera por poder escuchar sus pensamientos.
Al pasar un rato y estar mirándonos sin decirnos nada, me hizo una 
pregunta que me sorprendió, y mucho:

-Elena… ¿qué somos? –me preguntó.
-¿Qué somos, de que…? –le pregunté extrañada.

No me respondió, solo se me quedo mirando. Y de una forma que
sabía que me estaba ruborizando y tenía mucho calor.
Tendría que girar la cabeza para que no viera el efecto que tiene
en mí. Pero no podía dejar de mirarle a los ojos.
Y antes de darme cuenta de lo que Stefan estaba haciendo, se
inclinó y me dio un beso.
Uno pequeño, si, pero basto para darme cuenta de que sentíamos lo
mismo.
Cuando se estaba separando, me di cuenta de que con ese beso no
me había dado cuenta de cuanto me quería, a si que antes de que 
se alejara mas, me incliné yo y nos besamos por largo rato. Hasta
que tuvimos que separarnos a coger aire.
Yo estaba como un tomate, y Stefan sonreía por mi reacción ante
su beso.

En ese momento entró la enfermera y dijo que necesitaban la cama
para otro estudiante que se había caído, a si que me dijo que 
descansara en mi cama.
Me apoye en Stefan más feliz de lo que había estado nunca de
estar cerca de él. Y me dirigió a mi habitación.
Cada vez que me miraba se me aceleraba el corazón, ya que me 
miraba de una forma que… ¡que forma!
Al llegar el cuarto estaba vacío a si que me dejó en mi cama y 
acerco una silla para sentarse cerca de mi.
Pero antes de sentarse se volvió a inclinar me dio un beso suave 
pero lleno de pasión y me dijo algo que no olvidaría en mi vida.
-Te Quiero.