Bienvenidos

Solo historias con tu imaginación.
Puedes ser escritas por mí, o tuyas que te gustaría que publicara.
Espero que te guste el blog, y si hay algo que no te guste o que no encaje bien, solo dilo. Me gustan las opiniones de los demás, tanto buenas como malas.

sábado, 14 de mayo de 2011

Luz de Luna



Kayla es la típica adolescente sexi, la belleza norteamericana por excelencia, incapaz de comprender por qué se siente atraída hacia Lucas, un chico distante y de aspecto amenazador. Lucas es peligroso, guapo y además… es un hombre lobo. Como líder de los guardianes ocultos, cambiaformas que se reúnen en lo más recóndito del bosque, ha jurado proteger a los suyos. Pero cuando encuentra a su alma gemela, su amor por ella pone las vidas de todos en riesgo.

Un peligro los amenaza mientras Lucas y Kayla sostienen cada uno su lucha interior: los humanos han descubierto a los guardianes ocultos, y planean su destrucción; entre tanto, Kayla debe elegir entre la vida que ya conoce y el amor que siente con total certeza como su nuevo destino.

Rachel Hawthorne ha tenido un gran éxito con la serie de los ‘Guardianes ocultos’, de la que ya lleva cuatro volúmenes publicados. Su combinación de romance, peligro y natura-leza salvaje ya ha conquistado a millones de jóvenes lectores.

Internado las Sombras

Capitulo 3


Cuando entramos en el comedor y nos servimos el desayuno, nos
sentamos en una mesa un poco alejada de la puerta. En ese momento
entró un chico que estaba para comérselo pero que no estaba tan
bien como Stefan. Lidia me vio mirándole.

-Mira,- me dijo muy seria- ese es Carlos y esta por mi, pero llevo
diciéndole mucho tiempo que no. Prepárate que viene hacia aquí.

En ese momento vi a Stefan entrando en el comedor pero no pude ver
más ya que Carlos llegó a nuestra mesa. Y antes de darme cuenta 
me estaba besando.
Me quedé tan sorprendida que no pude siquiera devolverle el beso,
eso sí dejo de besarme cuando un gran chorro de agua le dio en la
cabeza.
Yo me mojé también, pero al concentrarme en mi ropa mojada de
repente empezó a calentarse y al darme cuenta dejé de mirarlas
antes de que salieran ardiendo.

Miré a todos los lados para ver quien había sido, pues yo solo
conocía a una persona que manejara el poder del agua. Stefan.
Al encontrarme con su mirada estaba que, si hubiera sido yo, ya
estaría todo el comedor ardiendo. Me di cuenta de que había sido
él el que había echado agua a Carlos.
Dejé a Lidia con Carlos mientras le llevaba a secarse y yo fui
corriendo hacia la puerta que era por donde acababa de ver salir
a Stefan.

-¡Stefan!- grité, sabia que me estaba oyendo pero me estaba
ignorando. Me eche una buena carrera y le cogí por el brazo.-
Stefan espera. ¿Qué pasó allí dentro?

Stefan se giró, y me miró con los ojos llenos de furia. Me dio
miedo. A si que retrocedí un paso.
-¿¡Qué que paso!? ¿Te parece poco que te estuviera besando mi
compañero de cuarto sin ni siquiera conocerte? ¿Te parece poco
que encima lo hiciera delante de todo el mundo?-me preguntó casi
gritándome en medio del pasillo.
-Yo… Stefan… Tienes razón, no tenia ningún derecho a besarme,
pero, lo que no entiendo es porque te afecto tanto-le dije un poco
asustada.
-¿Qué por qué?-ahora si me estaba gritando.- ¡Eres mi…-¿Por qué
estaba dudando? ¿Me quería?-…mi mejor amiga Elena! ¡Si un chaval
que ni si quiera conoces te besa, y veo que tu ni se lo devuelves
si quiera, es porque no es lo que querías! ¡Normal que me enfade!
-Pero Stefan, ya habría parado… no se… quizás no deberías haberle
echado agua… eso es utilizar tu poder contra otra persona, y eso
esta mal.
-¿Por qué le defiendes?-me gritó.- ¿Qué pasa? ¿Te has enamorado de
él, sin más? ¿Así de fácil? ¿Un besito y ya te haces una chica 
fácil?

¡Ay! Eso me había dolido. Si que debía de estar enfadado para que
me gritara en medio de un pasillo donde la gente estaba empezando 
a hacer corrillo que era una chica fácil.
Debió ver que se había pasado cuando me miró a los ojos y vio que
me había echo daño.

-Elena… lo siento…- no le dejé terminar, me fui corriendo 
empujando a todo el mundo que pillaba en mi camino.

Salí del internado y me fui corriendo al lago que había visto el
día anterior al llegar ignorando los gritos de Stefan para que
parara.
Al llegar al lago, me senté en una roca que había y empecé a 
llorar descontroladamente.
Cómo en el hospital, no oí acercarse a Stefan pero en un momento
estaba abrazándome, solo que esta vez no quería su consuelo. Y me
solté rápidamente.

-Elena… lo siento… estaba cabreado y…-empezó diciéndome Stefan,
pero le corté.
-¡No Stefan! No te disculpes, si lo dijiste es porque lo pensabas
y a mí ahora no me vengas con disculpas.-Podía ver en sus ojos
que ahora era yo la que le estaba haciendo daño diciendo cosas
que a él ni se le habían pasado por la cabeza.
-Elena… no… yo ni siquiera pensé eso… estaba enfadado y…-intento 
acercarse a mi, pero yo me fui alejando y alejando hasta que me 
tropecé con la roca en la que me había sentado, y caí de espaldas
contra otra roca con la que me golpeé en la cabeza y antes de
darme cuenta estaba en el lago, hundiéndome hasta que toqué fondo.
Al darme el golpe había soltado todo el aire que retenía a si que
de aire no andaba sobrada, y por el golpe estaba aturdida y no
podía nadar hasta la superficie. Sentía que me estaba desmayando.
‘’Este es el fin’’ pensé para mí interiormente.
Pero antes de darme cuenta estaba en la superficie y Stefan estaba
al lado de mí reanimándome e instándome a que me despertará.

Cuando abrí los ojos vi a Stefan que pareció aliviado de que
estuviera bien. Y no dejaba de pedirme disculpas pero yo no dije
nada, solo que cada vez que me lo decía castañeaba más y vi que
yo también me estaba quedando fría.
A si que utilicé las pocas fuerzas que me quedaban para secarnos
las ropas, pero caí exhausta.

-¡Elena! No… no deberías, tenias muy pocas fuerzas…- empezó a
quejarse Stefan, pero le callé con la mirada.

En ese momento me cogió en brazos ya que yo no podía conmigo, le
rodeé el cuello con mis brazos y dejé que me llevara de nuevo
hacia el internado.
Al entrar vi que todo el mundo se nos quedaba mirando, mas que
nada porque yo parecía que estaba a punto de desmayarme. Me 
imaginaba lo que estaba viendo la gente:
A Stefan y a mi despeinados, con la ropa arrugada por el agua
pero ya seca, a mi blanca como la cera y a Stefan con la cara de
preocupación por mí.
Aunque nadie dijo nada y nos dejó pasar.
Nadie, hasta que llegamos hasta donde pasaba Ricardo. Mierda,
pensé.

-¿Qué ha pasado?-preguntó mirándonos.
-Pues… estábamos cerca del lago… Elena se cayó yo fui tras ella 
ya que no salía… la saque… secó nuestras ropas… pero al parecer 
al caer se había dado un golpe en la cabeza… y si sumamos eso a 
que estaba cansada por la caía, el poder que utilizó y que
estaba
cansada al no poder salir…, esta agotada-finalizó Stefan después
de balbucear lo que había pasado.
-Ya veo…-dijo al final, y se dio la vuelta.- Acompáñenme, tiene
que verla un médico.

Stefan siguió a Ricardo hasta lo que parecía ser una enfermería,
pero al depositarme en la cama Ricardo le dijo a Stefan que tenía
que esperar fuera hasta que me revisarán.
El no protesto, ya que quería asegurarse de que estaba bien. 
Salió al pasillo.
Ricardo llamó a un par de enfermeras, y estuvieron haciéndome
pruebas, limpiándome la herida de la cabeza y haciéndome preguntas
de que tal me encontraba.

Al final cuando se dieron cuenta de que estaba bien, Ricardo se
fue a la puerta a avisar a Stefan de que ya podía pasar, y se le 
encontró andando ansiosamente por el pasillo.

-Ya puedes entrar, esta todo bien.- Le dijo, luego mientras 
estaba se quedó mirándonos a ambos y se dirigió a las enfermeras.-
¿Nos dejan un momentito a solas, por favor?

Las enfermeras salieron, y yo no sabía exactamente de que quería 
hablar. A si que tuve que esperar hasta que dijera algo para
enterarme.

-¿Elena, recuerdas de lo que estuvimos hablando anoche?- Me
preguntó, y yo asentí con la cabeza.- Bien pues miren, lo que me
dijiste a mi anoche no puede salir de aquí, ya que parece que
ustedes dos son los únicos que pueden controlar sus poderes como
si llevaran haciéndolo toda la vida y sin que nadie les enseñara.
-Pero… ¿por qué no se lo podemos decir a nadie? ¿Lidia ya lo 
sabe, te lo dije a ti delante de ella, y Carlos creo que ya se 
hizo una idea de…? –me callé al darme cuenta de que estaba 
hablando mas de la cuenta ya que nadie excepto yo y quizás ahora 
Carlos sabia que había sido Stefan quien le había mojado.
-Carlos ya se hizo una idea de… ¿qué?- preguntó mirándonos como si
se esperara que le contáramos algo malo y se estaba preparando 
para darnos una buena charla.
-Nada… nada… -estaba contestando yo, pero Stefan me cortó.
-Carlos estaba besando a Elena en el comedor y le eche un buen 
chorro de agua –lo dijo como si fuera lo más normal del mundo y 
yo me le quedé mirando con la boca abierta.

Ricardo parecía estar pensando en algo, ya que se quedo callado
durante un rato, hasta que ya nos dijo.

-Vale, tengo que ir a hablar con el resto del profesorado que
tenemos una reunión. Me gustaría que hasta esta noche no salieras
de la enfermería Elena. –Miró un momentito a Stefan y asintió.-
Que pasen un buen día.

Estuvimos unos cinco minutos sin hablarnos, solo mirándonos a los
ojos. Hasta que llegó un momento que ya tuve que apartar la 
mirada porque me estaba poniendo roja y Stefan me miró extrañado.
Fue él el primero que habló.

-Elena… siento haber empapado a Carlos… solo que eres mi… mejor 
amiga- ahí estaba, había vuelto a dudar. Ya no podía ni mirarle a
la cara mientras me hablaba.- Pero tienes que entenderme. ¿Qué 
hubieras echo tú si me hubieras visto besándome con Lidia?
-Pues… yo…- no sabia si decirle la verdad, pero antes de poderle 
contar una mentira me cortó.
-Y para que sepa que no me mientes mientras me lo dices me vas a
estar mirando a los ojos-me dijo mientras cogia mi cara entre sus
manos para que le mirara.

Me perdí en sus ojos de un color azul intenso, y supe que así no
podría mentirle a si que le di mi respuesta mas sincera.

-Si te hubiera visto besándote con Lidia…- me lo pensé un
momentito antes de contestarle.- Me hubiera acercado y la habría
amenazado de que si te vuelve a tocar iba a tener un problema con
mis poderes cerca suya.

Stefan se me quedo mirando un ratito más. Y por una vez en mi
vida hubiera dado lo que fuera por poder escuchar sus pensamientos.
Al pasar un rato y estar mirándonos sin decirnos nada, me hizo una 
pregunta que me sorprendió, y mucho:

-Elena… ¿qué somos? –me preguntó.
-¿Qué somos, de que…? –le pregunté extrañada.

No me respondió, solo se me quedo mirando. Y de una forma que
sabía que me estaba ruborizando y tenía mucho calor.
Tendría que girar la cabeza para que no viera el efecto que tiene
en mí. Pero no podía dejar de mirarle a los ojos.
Y antes de darme cuenta de lo que Stefan estaba haciendo, se
inclinó y me dio un beso.
Uno pequeño, si, pero basto para darme cuenta de que sentíamos lo
mismo.
Cuando se estaba separando, me di cuenta de que con ese beso no
me había dado cuenta de cuanto me quería, a si que antes de que 
se alejara mas, me incliné yo y nos besamos por largo rato. Hasta
que tuvimos que separarnos a coger aire.
Yo estaba como un tomate, y Stefan sonreía por mi reacción ante
su beso.

En ese momento entró la enfermera y dijo que necesitaban la cama
para otro estudiante que se había caído, a si que me dijo que 
descansara en mi cama.
Me apoye en Stefan más feliz de lo que había estado nunca de
estar cerca de él. Y me dirigió a mi habitación.
Cada vez que me miraba se me aceleraba el corazón, ya que me 
miraba de una forma que… ¡que forma!
Al llegar el cuarto estaba vacío a si que me dejó en mi cama y 
acerco una silla para sentarse cerca de mi.
Pero antes de sentarse se volvió a inclinar me dio un beso suave 
pero lleno de pasión y me dijo algo que no olvidaría en mi vida.
-Te Quiero.

martes, 1 de marzo de 2011

Equipo 7


Capítulo 2


Todo esta oscuro, ¿Dónde estoy?
Intento abrir los ojos pero me pesan y no puedo, lo último que recuerdo es que…

Sin darme cuenta abró los ojos de golpe, me da igual si me duelen o no.

-¡Hinako!-gritó.

Lo último que recuerdo es a esas tres personas y dejar a Hinako desprotegida.
Ya que tenía los ojos abiertos inspeccioné el lugar donde me encontraba.
Estaba sentado en una cama, dentro de una habitación… ¡parecidísima a la mía!

-¿Estoy en mi casa? – dije confundido en voz alta.

La verdad la habitación era igual que la mía, pero algo me decía que no estaba en mi casa.
Intenté levantarme y aunque tenía las piernas de plomo me conseguí levantar. Me mareé un momento.
Pero no es tiempo de perder tiempo con mareos, me dije dándome ánimos a continuar.
Tenía que saber que había sido de Hinako, y quienes eran esos hombres.

Me dirigí a la puerta. Un puerto bonito de madera con adornos en el marco.
La abrí y miré a fuera. Exactamente, no estaba en mi casa.
Fuera había un largo pasillo donde había más puertas, mesas con flores, alfombras, radiadores para mantenerlo en calentito, lámparas de lujo…

Prácticamente me quedé con la boca abierta. ¿Dónde me encontraba que solo el pasillo era así de lujoso?
Salí y seguí el pasillo. A Algún lado tenía que llegar, digo yo.

Al final vi una luz cegadora, una ventana pensé. Ya que no había corriente.
Me apresuré a llegar allí, seguramente podría mirar al exterior y ver si reconocía algo del lugar.
Pero al llegar y asomarme solo vi un jardín bien cuidado y al fondo el mar. ¿El mar?
Mi casa estaba a bastante distancia del mar.

¿Tanto tiempo había estado inconsciente como para darles tiempo a traerme has aquí?

Dejé de mirar por la ventana y seguí el pasillo que ahora continuaba a la derecha, pero este era más corto y al final se encontraba una puerta donde encima del marco ponía ‘’COMEDOR’’.

La verdad, no sabía si sería buena idea encontrarme con alguien estando en un lugar desconocido.
Pero por algún sitio tenía que empezar a buscar a mi hermana, o por lo menos a alguien que me dijera donde encontrarla y si estaba bien.

Así que respiré profundamente y abrí la puerta.
Entre muy decidido.
Y claro, tan decidido iba que no me di cuenta de que alguien salía a la vez que yo entraba, y ambos chocamos y caímos.

-Maldición… - murmuré mientras me sobaba el golpe.

Después de darme cuenta lo que había pasado miré contra quién me había chocado.

Era un chico peliazul con ojos oscuros y tendría más o menos mi edad, si no tenía la misma.
El me miraba con la misma curiosidad que yo a él. Se lo notaba en los ojos aunque la cara la tenía fría.

-Perdón – dije automáticamente, aunque no le conociera seguía teniendo buena educación.

Me levante y le ofrecí mi mano, aunque el sin aceptarla se levantó solo y siguió mirándome.

-Sasuke, ¿qué pas…? – salió una chica de lo que parecía el comedor.

Esta tendría también mas o menos nuestra edad, pelo ¿rosa? Y ojos color jade.
Se calló al verme y también me miró curiosa, aunque esta no intentaba disimularlo.

-¿Quién eres? – me preguntó.

Se notaba que esta chica no eran de las que se van por las ramas.
La verdad, no sabía si contestarla sería buena idea, pero… ya que suponía que ellos ya deberían saber donde estábamos debería ser al menos amigable antes de ponerme en modo interrogador.

-Uzumaki Naruto – la dije con una gran sonrisa ofreciéndola mi mano.
-Haruno Sakura – me contesto, pero sin apretarme la mano.

Seguía detrás del chico este misterioso.
Me le quedé mirando a él con la pregunta escrita en mi rostro hasta que por fin abrió la boca.

-Uchiha Sasuke

Bueno, ahora que ya nos conocíamos los tres, alguien debería haber comentado algo ¿no?
Pues no, nos quedamos ahí unos cinco minutos más ellos mirándome a mí y yo mirándoles a ambos.

Yo al final fui el que rompió el hielo.

-¿Sabéis donde nos encontramos? ¿O que hago aquí? ¿O algo de mi hermana? – lo pregunté todo seguido, sin dejar responder aunque les preguntara.

Ellos dos me miraron más confundidos, aunque el que se llama Sasuke me respondió.

-Konoha – dijo simplemente.

Yo me sorprendí. ¿Konoha? Esa es mi ciudad natal, y que yo supiera nunca a habido playa, o tan siquiera un mar o un río o… una casa parecida a esta.
Debía ser enorme por el tamaño que se veía por dentro.

-¿Konoha? – dije en alto. Realmente me había confundido. Aunque fue… Sakura, eso así se llama, la que me respondió.
-Pero no Konoha de donde supongo que venimos los tres, si no otra Konoha. Exactamente la Villa Oculta de la Hoja, Konoha.

No se exactamente lo que no pillé, que me dijera que los tres veníamos de la misma ciudad, aunque era fácil de comprender, ¿cómo es que nunca nos habíamos visto?
Bueno… vale… la ciudad es grande pero…
Luego de segunda… ¿La villa oculta de la hoja? Estos han visto muchas películas pensé…

-Valee… - dije. Sabía que tenía en mi cara escrita la palabra ‘’SARCASMO’’, pero bueno ¿quién se creería algo como eso? Pasé a otra pregunta.- ¿Y habéis visto a mi hermana por algún sitio?

Los dos se miraron entre ellos.
Creo que era la primera vez que el teme… digo Sasuke había mirado a Sakura.
Los volví a mirar ahora más serio. A esa pregunta si quería respuesta. Aunque me habían respondido a todo, lo último no acababa de creérmelo.

-¿Tu hermana? – preguntó al fin Sakura.
-Mm.. si. Una niña pequeña de seis años, pelo rubio, siempre esta sonriendo y riendo, muy hiperactiva… - me callé al ver como se iluminaban los ojos de Sakura.- ¿La conoces? – dije esperanzado.
-¿Esa ricura es tu hermana? – Me dijo con una sonrisa y yo asentí.- Claro que la conozco, nos hemos hecho amigas…

Ella me mostró una gran sonrisa.
La primera que veía por su parte.
¿Acaso la había caído bien ya por mi hermana?

-Uzumaki Naruto

Dijeron a mis espaldas. Al girarme estaba uno de los hombres que me habían traído aquí.
El me miró un momento y después a mis espaldas donde vio a Sakura y Sasuke.

-Pero mira… si el equipo completo ya se conoce.- Dijo de forma casual.

Yo me giré a ver a los otros dos. Yo no entendí que dijo, pero a ellos parecía que les decía algo.

-¿Él? – preguntó Sasuke.
-Sí él… - empezó a decir pero fue interrumpido por una voz que yo me conocía muy bien.
-¡Naru! ¡Naru! ¡Naru!

Hacía mi venía corriendo por detrás de aquel hombre, Hinako.
Venía con la felicidad de siempre. Como si acabara de venir de comprar con mi madre.
Cuando llego a mi la cogí como siempre y la empecé a hacer cosquillas con lo que se empezó a reír.
Cuando terminé se abrazó a mí y yo la di un beso en la cabeza.

-Bueno, supongo que tendremos que dejar las explicaciones para luego – dijo el hombre que seguía ahí.- Sasuke, Sakura ¿podéis estar con Naruto hasta que le expliquemos todo? Al fin y al cabo, van a ser equipo ¿no? – dijo al final casi con ironía y se fue.

Yo me giré hacía donde estaban mis próximos ‘’compañeros de equipo’’, esperando explicaciones.

-Ahora no – dijo Sakura sabiendo de mi pregunta.
-Ven con nosotros – dijo Sasuke. Ahora parecía menos frío.

¿Sólo se mostraba frío con los desconocidos? Pues que buena impresión debía de dar siempre…
Los seguí dentro del comedor, donde Sakura cogió un par de tostadas y me las dio (algo que me recordó a mi madre) y luego cogió un tetrabrik [creo que se escribe así XD] de leche con una pajita incluida y se la dio a mi hermana que lo cogió sin rechistar nada.

Después salieron por una puerta que había al final de la habitación y yo los seguí.
Al parecer esa puerta daba al jardín que yo había visto antes.
Pero desde fuera se veía incluso más bonito y más grande.

Mi hermanita me empezó a dar golpecitos con lo que entendía que quería que la bajara.
Cuando estaba en el suelo se abrazó a mis piernas un segundo y después se fue a jugar a un parque que había en el jardín.
No me había fijado en él hasta ahora.

Vi alejarse a mi hermana y cuando ya estaba feliz (que nunca había dejado de estar, por cierto) me giré a Sasuke y a Sakura.

-Y… ¿Qué tal las explicaciones ahora? – pregunté o más bien exigí.

Ellos se volvieron a mirar entre ellos y me indicaron que me sentara.

-Bueno… veras Naruto – empezó Sakura.- Tal y como nos han explicado a nosotros, somos personas con un talento natural que…
-¿Personas? – la corté.
-No te pensarías que estábamos aquí solos, ¿no dobe? – me dijo sarcástico Sasuke mientras me insultaba.
-Teme – le respondí al insulto.
-Dobe.
-Teme.
-Dobe.
-¡Bueno, ya parad! – nos gritó Sakura al ver que no parábamos. Después continuo.- Como iba diciendo chicos de nuestra edad o más mayores con un talento natural de nacimiento para ayudar a esta aldea. La villa oculta de la hoja. La cual se encuentra en la nación del Fuego. Es una de las grandes cinco naciones que hay. Eso te lo explicaremos más adelante.

‘’Al parecer han aparecido personas que quieren acabar con nuestro mundo, y han creado estas cinco naciones en las que están reuniendo gente para convertirse en… ninjas.-terminó de decir, o por lo menos ahí se paró después de soltar la bomba.’’

¿Ninjas? Me pregunté. Estará de broma…
Después de dejarme unos minutos para pensar en ello, ella continuó.

-Bueno, entonces por eso estamos aquí. Cada chico tiene un maestro que le va a enseñar lo principal para convertirse en un gran ninja. Y luego aparte están los equipos, donde nos encontramos exactamente nosotros tres junto con otro adulto el cual ya este muy bien cualificado en el arte de taijutsu y sepa manejar bien su chakra… te lo explico después – añadió al ver que iba a interrumpirla de nuevo, continuo.

‘’Para que seamos sus alumnos. Pero el aparte de entrenarnos a los tres en ser o al menos parecer un equipo.- Añadió también al ver que de ver en cuando Sasuke y yo nos insultábamos con la mirada.- Y completar misiones en las cuales poquito a poco iremos ayudando a las personas que nos necesiten. Ya pueden ser cosas pequeñas como ayudar en cosas de la casa o niñera, o como acompañar a… alguien importante y protegerlo de gente que quiera acabar con él.’’

Estaba aún asimilando toda la información.
Ella volvió a dejarme un espacio de tiempo.
Aunque estaba vez al parecer no iba a continuar. Solo estaba esperando a que yo hiciera alguna pregunta.
Y entonces me llegó una.

-Entiendo… la razón por la que yo estoy aquí.-Dije escogiendo con cuidado las palabras mientras ordenaba en mi mente.- Pero… ¿qué hace aquí mi hermana?

Ella en ese instante también lo pensó. Al parecer no había caído en ello. ¿Qué hacía una niña de seis años alrededor de chicos y adultos mayores que ella? Porque… a ella no la iban a entrenar a esa altura. Y mucho menos arriesgaría su vida en misiones. Porque por lo que había entendido de eso trataría mi vida a partir de ahora.

Aunque ahora que caigo. Había aceptado casi al instante todo lo que me decía.
Me parecía todo normal. ¿A ellos les habría pasado lo mismo?
Fruncí el ceño al pensar en ello.
Quizás había aceptado porque sabía que al fin y al cabo, lo que hacía estaba bien.
Vale, sí, estaba aceptando cambiar de vida, de amigos, entrenar muy duro para convertirme en ninja y seguramente arriesgar a menudo mi vida.
Pero, sonaba bien.
Me gustaba el riesgo.

-Y… ¿qué es el catra ese? – pregunté al acordarme que me lo iba a explicar y aun no había dicho más sobre eso.
-Chakra –me corrigió.- El Chakra es… -se cortó, con lo poco que me conocía habría supuesto que las definiciones complicadas no ayudaban.- El Chakra es como… un poder que tienes dentro de ti con el cual si formas sellos con las manos y sabes moldearlo dentro de ti, puedes aprender ninjutsu. Según no han dicho será útil para llegar a ser un gran ninja.

Bueno, ahora tenía sentido el por qué de cómo es que justamente ellos habían sido escogidos.
No sabía exactamente que era, pero si había captado que no todos contenían el catra ese el cual se podía moldear para hacer no se que cosa ha dicho.

Las cosas aun no tenían del todo sentido pero… por lo menos las cosas ya se iban a clarando. Aunque quedaban muchas cosas por aclarar, por algo se empezaba…

lunes, 28 de febrero de 2011

Lucha Mortal

RECUPERA TUS RECUERDOS... KONOHA EN ESTADO DE ALERTA OLVIDADO


CAPÍTULO 2

A la mañana siguiente:

Acababa de despertarse el niño más hiperactivo de Konoha.
-¡Mierda! Vuelvo a llegar tarde…-grité en mi casa mientras me levantaba corriendo a vestirme y a desayunar.
Al salir por la puerta corriendo me lleve por delante a una persona y nos caímos al suelo.
-Perd…-empecé a disculparme.
-Dobe, tan torpe como siempre-me dijo Sasuke.
-¡Teme! ¿Qué haces aquí?
-Te estaba esperando abajo para ir juntos, pero al ver que no aparecías venía a ver si seguías vivo…-me dijo con sarcasmo.

Fuimos rápido al instituto y allí ya estaba Iruka delante de todos.
-¡Sasuke y Naruto!-nos gritó.-Es solo el segundo día y Naruto tu ya llegaste dos veces tarde.

Me encogí y esperé la reprimenda, aunque no llegó.

-Se salvan por ser el segundo día-nos dijo Iruka. Levante la cabeza con una gran sonrisa, pero se me quito al ver en su cara la determinación de ‘’si vuelves a llegar tarde, olvídate de aprobar’’.

Fui rápido con Sasuke a nuestros sitios y pasamos la mañana lo más atentos que pudimos para no enfadar al profesor. Aunque a mí eso no se me daba muy bien y a mitad del día me distraje como siempre.
Cuando terminaron las clases salí fuera a esperar a mis amigos como siempre.

-Oye Dobe, ¿Por qué nunca nos esperas en la clase y así salimos todos?-me pregunto Sasuke.
-Eres un problemático Naruto-me dijo Shikamaru que acababa de llegar con Chouji, comiendo como siempre.

En ese momento cuando ya estaban reunidos todos los chicos Sasuke dijo que se le había olvidado algo en clase, se fui a girar y se choco con algo, o mejor dicho, con alguien. Sakura.

-¡Uchiha! ¡Ten más cuidado!-Gritó Sakura.

Sasuke fue rápido a ofrecerle su mano para ayudarla a levantarse, pero ella no la acepto y siguió andando, sin esperar a sus amigas.
Las demás fueron a seguirlas pero casi sin darse cuenta cada chico paró a una chica.

-Hinata, ¿qué tal te encuentras?-pregunto Naruto educadamente. Algo raro en él.
-Bi… bien, Naruto… gracias-dijo Hinata muy roja regalándole una sonrisa, con la cual Naruto se sonrojo levemente.

Hinata siguió caminando detrás de Sakura.

-Chss problemática, ¿qué tal tus clases?-le dijo Shikamaru a Temari.
-Shikamaru, si te refieres a mi, ya me estas llamando por mi nombre, que el problemático eres tu, chss, problemático…-dijo Temari como respuesta y se fue tras Hinata y Sakura.

-Hola fea-dijo Sai, y todos los chicos se giraron a ver con quien hablaba.
-¡Sai! ¡Te he dicho un millón de veces que no me llames fea!-gritó Ino, y después le pegó un puñetazo con el cual dejó a Sai en el suelo.
-Vale… fea…-dijo Sai antes de escupir sangre, e Ino se fue muy enojada.

-Hasta mañana Tenten-dijo Neji sonrojado.
-Adiós…-dijo Tenten igual o más roja que él.

Se creo un silencio incomodo cuando se fueron todas las chicas, hasta que Naruto silbó atrayendo la atención de todos.

-Bueno… quien quiere empezar a comentar ¿Qué rayos pasó aquí?-preguntó Naruto.


Todos se miraron entre ellos pero ninguno dijo nada, estaban en un silencio sumamente incomodo.
De repente oyeron un grito, y todos nos giramos en ese dirección y vimos a Hinata venir corriendo a la velocidad que sus piernas le permitían hasta llegar donde estaba yo.

-¡Hinata! ¿Qué te pasa?-le pregunté muy preocupado.
-Sa… Sakura… A… Ayudar a… Sakura.-Nos dijo, y tras decir eso se desmayó.

Me giré a ver a Sasuke, se había quedado paralizado.

-¡Sasuke! ¡Reacciona! ¡Ve a ver que le pasa a Sakura, que yo me llevo a Hinata al hospital!-le grité.
-Yo te acompaño Sasuke-dijo Neji.
-Nosotros también-dijeron los demás. Y se fueron corriendo.

Yo me quedé viéndolos marchar. Cuando los perdí de vista, sujeté mejor a Hinata y me puse en marcha al hospital preocupadísimo por Hinata.
Cuando llegué allí, unas cuantas enfermeras se acercaron a ver el estado de Hinata. La pusieron en una camilla y se la llevaron, diciéndome que esperara en la sala de espera.


CON LOS CHICOS CONTADO POR SASUKE

Aunque no quería admitirlo a los demás, estaba muy preocupado por Sakura.
Llevábamos corriendo cinco minutos y no encontrábamos a ninguna de las chicas.
Ya dejamos de correr e íbamos todos mirando a todos los lados a ver si veíamos algo.
Ya a lo lejos, distinguí una cabellera rosa que me conocía muy bien. Y sin decir nada a nadie salí a toda velocidad hasta donde estaba Sakura, y al llegar vi a todas las chicas en el suelo inconscientes.

-Pero que… ¿qué a pasado aquí?-pregunté sin poder ocultar mi incredulidad.
Fui donde estaba Sakura con el corazón en un puño. Y si estaba… ¡no! Sasuke Uchiha no pienses eso…
Me acerqué a ella y la tomé el pulso. Era irregular, pero tenía.

-¡Temari! ¡Tenten! ¡Ino!-gritó cada uno de los chicos a la vez cuando llegaron.
-Hay que llevarlas al hospital-dije yo muy serio.

En ese momento todos cogieron a sus amadas chicas y Chouji, Kiba y Gaara que no tenían a sus chicas ahí dijeron que luego más tarde irían al hospital a ver que tal estaban.
De camino al hospital, Temari se despertó, estaba en los brazos de Shikamaru.

-Shi-ka-ma-ru…-murmuró.
-Si, estoy aquí.-Le dijo cariñosamente.
-Te amo…-dijo Temari, sorprendiendo a Shikamaru y sonrojándolo le dio un beso en la mejilla.
-Que problemática eres…-le dijo Shikamaru con una gran sonrisa, pero sin quitarle de los ojos su preocupación.

Temari se volvió a desmayar y todos volvieron a apresurarse a llegar al hospital.
Cuando llegaron se llevaron a las chicas como con Hinata, y fueron a la sala de espera donde les dijeron que se encontraba Naruto.
Todos iban a paso normal, ya mas o menos tranquilos porque ya estaban en buenas manos. Pero todos se detuvieron en seco al llegar a la sala de espera.

Una enfermera estaba hablando con Naruto, y el rubio no paraba de llorar por las noticias que le estuvieran dando…

Vampire Academy

Capítulo 2


A pesar de mi odio, tenía que admitir que Dimitri Beli-no se que, era más
listo de lo que parecía. Después de que nos llevasen el aeropuerto, al jet privado
de la Academia, nos vio cuchicheando y mandó que nos separásemos.
"No las dejéis hablarse", le advirtió al guardia que nos escoltaba a la parte de
atrás del avión. "Cinco minutos juntas y construirán un plan de fuga".
Le lancé una mirada arrogante y salí refunfuñando por el pasillo. No importa el
hecho de que estuviésemos planeando una fuga.
Como era habitual, las cosas no salieron bien para nuestros héroes - o heroínas,
en este caso. Puesto que estábamos en el aire, nuestras posibilidades de escapar
se redujeron aún más. Aún suponiendo que pudiese suceder un milagro y que
consiguiese noquear a los diez guardas aún tendríamos el problema de cómo
salir del avión. Me imaginé que tendrían paracaídas a bordo, pero en el
improbable caso de que supiese usar uno, todavía queda una pequeña cuestión
de supervivencia, pues probablemente aterrizaríamos en algún lugar de las
Montañas Rocosas.


No, no conseguiríamos salir de este avión hasta que aterrizase, en Backwoods
Montana. Entonces, tendría que pensar en algo, cualquier cosa que implicase
saltarse la vigilancia mágica de la Academia y diez veces el número de guardas.
Si. No hay problema.
Aunque Lissa estaba sentada en frente del hombre ruso, su miedo volvía a
zumbar en mí, golpeando en mi cabeza como un martillo. Mi preocupación por
ella aumentaba mi furia. No podían llevarla de vuelta allí, no a ese lugar. Me
pregunté si Dimitri vacilaría si sintiese lo que yo sentía, si supiese lo que yo
sabía. Probablemente no. No le importaría.
Sea como sea, sus emociones se hicieron tan fuertes, que durante un momento
tuve la notable sensación de estar en su lugar - en su piel. Esto sucedía varias
veces, y sin ningún aviso, ella me metía directamente en su cabeza. El fornido
cuerpo de Dimitri se sentaba junto a mí, y mi mano - su mano - agarró una
botella de agua. Él se inclinó hacia delante para agarrar algo, revelando seis
pequeños símbolos tatuados en su cuello: marcas Molnija. Parecían dos
dentados relámpagos que se cruzan formando una "X". Una por cada Strigoi que
había asesinado. Por encima de ellas tenía una línea serpenteante, más o menos
como una serpiente, que lo marcaba como un guardián. La marca del juramento.
Parpadeando, luché contra ella y regresé a mi propia mente mientras hacia una
mueca. Odiaba cuando eso ocurría. Sentir las emociones de Lissa era una cosa,
pero meterse en su interior era algo que las dos despreciábamos. Ella lo veía
como una invasión a su intimidad, por lo que normalmente no yo no solía
contarle cuando esto sucedía. Ninguna podíamos controlarlo. Era otro efecto de la conexión, una conexión que ninguna de las dos entendíamos totalmente.
Existen leyendas acerca de los vínculos psicológicos entre los Moroi y sus
guardianes, pero ninguna de las historias mencionaba algo así. Lidiábamos con
él de la mejor manera posible.
Cerca del final del vuelo, Dimitri vino a donde yo estaba sentada y se
intercambio el sitio con el guarda que estaba a mi lado. Me giré, mirando por la
ventana distraídamente. Pasamos mucho tiempo en silencio. Finalmente, dijo,
"¿Realmente nos ibas atacar a todos?"
No le respondí.
"Hacer eso... protegerla de esa manera - fue muy valiente". Hizo una pausa.
"Estúpido, pero muy valiente. ¿Por qué lo intentaste?
Lo miré, apartándome el pelo de la cara, así podría mirarlo a los ojos de igual a
igual. "Porque yo soy su guardiana." Me giré de nuevo hacia la ventana.
Después de otro momento de silencio, se levantó y regresó a la parte delantera
del jet.
Cuando aterrizamos, Lissa y yo no teníamos otra opción que dejar que los
comandos nos llevasen a la Academia. Nuestro coche se detuvo en la puerta y el
conductor habló con los guardias para cerciorarse de que no éramos Strigoi a
punto de hacer una matanza. Después de un minuto, nos dejaron pasar por los
pabellones hasta llegar a la Academia. Era alrededor de la puesta del sol – el
comienzo del día para los vampiros - y el campus estaba envuelto en sombras.
Probablemente se vería igual, dispersa y gótica. Los Moroi eran muy
conservadores; y con ellos nunca se cambiaba nada. Esta escuela no era tan
antigua como la de Europa, pero había sido construida siguiendo el mismo
estilo. Edificios ostentosamente elaborados, de forma similar a la arquitectura de
una iglesia, con altos picos y esculturas de piedra. Puertas de hierro forjado
cerraban los pequeños jardines y las entradas de aquí y allá. Después de vivir en
un campus universitario, tuve una nueva apreciación de lo mucho que este
lugar se asemejaba más a universidad que a una típica escuela secundaria.
Estábamos en la escuela secundaria, que se dividía en dos institutos, medio y
superior. Cada uno fue construido alrededor de un patio abierto decorado con
enormes caminos de piedra y árboles centenarios. Íbamos por el patio del
instituto superior, en el cual había edificios académicos de un lado, mientras que
los dormitorios de los dhampirs y el gimnasio estaban en el lado contrario. Los
dormitorios de los Moroi se encontraban en el otro extremo, y en frente estaba el
edificio administrativo, que también sirve a la escuela inferior. Los estudiantes
más jóvenes vivían en el campus principal, más lejos hacia el oeste.
Alrededor de todo el campus había espacio, espacio, y más espacio. Estábamos
en Montana, después de todo, a kilómetros de distancia de una verdadera
ciudad. Sentía el aire fresco en mis pulmones y olía como el pino y la humedad,
la caída de la hoja. Enormes bosques rodeaban todo el perímetro de la
Academia, y durante el día, se podían ver las montañas que se elevan sobre el
horizonte.
A medida que nos adentrábamos en la parte principal del colegio superior, me
deshice de mi guardián y corrí hacia Dimitri.
"Oye, Camarada."
Siguió caminando y no me miró. "¿Ahora quieres hablar?"
"¿Nos estás llevando a Kirova?
"Directora Kirova", me corrigió. De su otro lado, Lissa me echó una mirada que
decía, no te metas en problemas.

"Directora lo que sea. Ella sigue siendo un vieja hipócrita – "
Mis palabras murieron cuando los guardianes nos guiaron a través de una serie
de puertas dobles – directamente a la zona común. Suspiré. ¿Estas personas eran
realmente tan crueles? Debía de haber al menos una docena de formas de
acceder a la oficina de Kirova, y nos estaban llevando directamente por el centro
del área común.
Era la hora del desayuno.
Guardianes principiantes - dhampirs como yo - y Morois se sentaban juntos,
comiendo y haciendo vida social, sus rostros resplandecían con cualquier
chisme corriente que llamase la atención de la Academia. Cuándo entramos, el
fuerte murmullo de las conversaciones se detuvo al instante, como si alguien le
hubiese dado a un interruptor. Cientos de ojos se giraron hacia nosotros.
Volví la mirada hacia mis antiguos compañeros de clase con una amarga
sonrisa, tratando de ver si las cosas habían cambiado. No, no lo parecía. Camille
Conta todavía se veía como una cursi, la perra perfectamente peinada que
recordaba y que seguía siendo la autoproclamada líder de la real camarilla de
Moroi de la Academia. Por otro lado, la prima torpe de Lissa, Natalie, nos
miraba con ojos desorbitados, tan inocente e ingenua como antes.
Y en el otro lado del salón... bueno, esto era interesante. Aarón. Pobre, el pobre
Aarón, que sin duda tenía su corazón roto desde que Lissa se había ido. Estaba
tan guapo como siempre - tal vez más – con aquella apariencia dorada que
complementaba tan bien con la de ella. Sus ojos siguieron cada movimiento. Sí.
Definitivamente, aún no lo había superado. Era triste, de verdad, porque Lissa
nunca le había correspondido. Creo que ella había estado saliendo con el por
que era lo que parecía que tenía que hacer.

Pero lo que me pareció más interesante era que Aaron al parecer, había
encontrado una manera de pasar el tiempo al no estar ella. A su lado,
sosteniendo su mano, estaba una chica Moroi que parecía tener unos once años,
pero que tenía que ser más mayor, a no ser que se hubiese convertido en un
pedófilo en nuestra ausencia. Con pequeñas y rollizas mejillas y dorados
tirabuzones parecía una muñeca de porcelana. Ella le agarró fuertemente la
mano y le lanzó una mirada a Lissa tan llena de odio que me sorprendió. ¿Qué
diablos fue eso? Que yo supiese ella no era nadie. Sólo una novia celosa, supuse.
Aunque yo también me enfadaría si mi novio mirase a otra de esa manera.
Nuestra pasarela de la vergüenza había terminado, a pesar de que nuestro
nuevo rumbo - la oficina de la Directora Kirova - no mejoraba la situación. La
vieja bruja estaba exactamente de la misma manera que recordaba, nariz
puntiaguda y el pelo gris. Era alta y delgada, como la mayoría de los Moroi, y
siempre me recordaba a un buitre. La conocía muy bien porque había pasado
mucho tiempo en su oficina.
La mayor parte de nuestra escolta nos dejó una vez que Lissa y yo nos sentamos,
lo que hizo que me sintiese como una prisionera. Sólo Alberta, la capitana de los
guardianes de la escuela, y Dimitri se quedaron. Tomaron posiciones a lo largo
de la pared, viéndose estoicos y aterradores, así como requería su oficio.
Kirova nos miró fijamente con ojos furiosos y comenzó a abrir su boca, a lo que
no había ninguna duda, sería el mayor sermón de todos los tiempos. Una
profunda voz delicada la interrumpió.

"Valisia".
Alarmada, me di cuenta de que había alguien más en la habitación. No la había
notado. Un error para un guardián, incluso para uno novato.

Con un gran esfuerzo, Víctor Dashkov se levantó de una silla en la esquina.
Príncipe Victor Dashkov. Lissa se levantó de un salto y se fue corriendo hacia él,
rodeando su frágil cuerpo con los brazos.
"Tío", susurró ella. Sonaba como si estuviera al borde de las lágrimas, ya que
reforzaba su abrazo.
Con una pequeña sonrisa, le acarició suavemente la espalda. "No tienes idea de
lo feliz que estoy al verte a salvo, Valisia". Él me miró. "Y tú también, Rose."
Asentí en respuesta, tratando de ocultar lo conmovida que estaba. Había estado enfermo cuando no fuimos, pero esto – esto era horrible. Era el padre de Natalie, tenía alrededor de los cuarenta y pocos, pero aparentaba el doble de edad.
Pálido. Débil. Con las manos temblando. Mi corazón se rompió al verlo. Con
todas las horribles personas que había en el mundo no era justo que el padeciese
una enfermedad que lo mataría joven y, en última instancia, le impediría
convertirse en rey.
Aunque no era técnicamente su tío - los Moroi utilizan términos familiares de
forma muy imprecisa, especialmente la realeza - Víctor era un amigo íntimo de
la familia de Lissa y había hecho todo lo posible para ayudarla después de la
muerte de sus padres. Me gustaba, era la primera persona que me alegraba ver
aquí.
Kirova dejó que tuviesen unos minutos más y entonces, fríamente, acompañó a
Lissa de vuelta a su lugar.
Hora del sermón.
Fue uno de los buenos - uno de los mejores de Kirova, lo que ya decía algo. Era
una maestra en eso. Juró que tenía que ser la única razón para que ella fuese la directora de la universidad porque aún no había visto otras pruebas de que a
ella realmente le gustasen los niños. El discurso abarcó los temas habituales: la
responsabilidad de comportamiento temerario, egocentrismo... bla, bla, bla.
Rápidamente me encontré divagando, pensando en las probabilidades que tenía de escapar por la ventana.
Pero cuando la charla se dirigió a mí - bien, volví a la realidad.
"Usted, Srta. Hathaway, rompió la más sagrada promesa de los nuestros: la
promesa de un guardián de proteger a un Moroi. Es un gran acto de confianza.
La confianza que usted violó egoístamente al sacar a la princesa de aquí. Los
Strigoi amarían acabar con los Dragomir, y usted casi se la brinda en bandeja".
"Rose no me secuestró". Dijo Lissa antes de que yo pudiera hablar, su voz y su
rostro estaban serenos, a pesar de sus incómodos sentimientos. "Yo quería irme. No la culpe".
La Sra. Kirova nos chistó y anduvo por la oficina, con las manos entrelazadas ensu estrecha espalda.
"Srta. Dragomir, por lo que sé, usted puede haber sido la que orquestó todo el
plan, pero era responsabilidad de ella asegurarse de que no lo harías. Si hubiese
cumplido con su deber, se lo hubiera dicho a alguien. Si hubiese cumplido con
su deber, te hubiese mantenido a salvo."
Perdí el control.
"Cumplí con mi deber!" Grité, levantándome de la silla. Dimitri y Alberta,
dudaron, pero me dejaron en paz, porque no estaba tratando de golpear a nadie.
Todavía.

"La mantuve a salvo! La he mantenido a salvo cuando ninguno de ustedes - hice
un amplio gesto alrededor de la sala - podría hacerlo. La saqué de aquí para
protegerla. Hice lo que tenía que hacer. Ciertamente ustedes no lo harían."
Debido a nuestra conexión, podía sentir a Lissa enviándome mensajes
tranquilizadores, intentando que la rabia no se apoderase de mí. Era demasiado
tarde.
Kirova me enfrentó, su rostro inexpresivo. "Srta. Hathaway, perdóname por no
comprender la lógica de qué sacarla de un ambiente protegido y mágicamente
asegurado es protegerla. A menos que haya algo que usted no me esté contado. "
Me mordí el labio.
"Ya veo. Bien. En mi opinión, el único motivo por el que te has ido- más allá de
la novedad que ese hecho envuelve, sin duda - fue evitar las consecuencias de
aquel horrible y destructivo acto que hiciste antes de desaparecer. "
"No, eso no -"
"Y eso solo hace que mi decisión sea aún más fácil. Como Moroi, la princesa
debe continuar aquí en la Academia por su propia seguridad, pero no tenemos
ninguna obligación contigo. Se te enviará fuera tan pronto como sea posible".
Mi audacia se agotó. "Yo... ¿qué? "
Lissa se puso a mi lado. "No puedes hacer eso! Ella es mi guardiana".
"No lo es, sobre todo porque no es una guardiana. Todavía es una principiante".

"Pero mis padres -"
"Sé lo que tus padres querían, Dios bendiga sus almas, pero las cosas cambiaron.
La Srta. Hathaway es prescindible. No merece ser una guardiana, y se irá. "
Miré a Kirova, incapaz de creer lo que estaba escuchando. "¿A dónde me va a
mandar? ¿Con mi madre a Nepal? ¿Sabe, al menos ella que he estado ausente?
¿O tal vez me va a enviar con mi padre? "
Sus ojos se redujeron en respuesta a mi última palabra. Cuando hablé
nuevamente, mi voz estaba tan tranquila que apenas me reconocí.
"O quizás usted está tratando de echarme para que sea una prostituta de sangre.
Inténtelo, y nos habremos ido antes de que finalice el día. "
"Srta. Hathaway, " silbó," usted está actuando indebidamente. "
"Ellas tienen un vínculo." La voz fuerte y acentuada de Dimitri rompió la fuerte
tensión y todos lo observamos. Creo que Kirova había olvidado que el estaba
allí, pero yo no.
Su presencia era muy poderosa para ser ignorada. Aún estaba contra la pared,
como un centinela cowboy con su ridículo y largo abrigo. Me miró a mí, no a
Lissa, sus oscuros ojos me estaba mirando fijamente. "Rose sabe lo que Vasilia
siente. ¿No? "
Al menos tuve la satisfacción de ver como Kirova era pillada con la guardia baja, por que no dejaba de mirarnos a nosotras y a Dimitri. "No... eso es imposible. Eso no ocurre desde hace siglos. "
"Es obvio", dijo. "Lo sospeche tan pronto como las vi."

Ni Lissa ni yo respondimos y yo desvié mi mirada de la suya.
"Es una bendición", murmuró Victor desde su esquina. "Algo excepcional y
maravilloso."
"Los mejores guardianes siempre tuvieron ese vínculo", dijo Dimitri. "En las
historias."
La indignación de Kirova regresó. "Historias que tienen varios siglos de
antigüedad", exclamó. "Seguramente usted no esta sugiriendo que la dejemos
quedar en la Academia después de todo lo que ha hecho"
Se encogió de hombros. "Puede ser salvaje e irrespetuosa, pero si tiene potencial-"
"Salvaje e irrespetuosa?" le interrumpí. "De todos modos, ¿quién demonios eres
tu? Ayuda subcontratada?
"El Guardián Belikov es el guardián de la princesa ahora", dijo Kirova. "Su
guardián autorizado."
"¿Contrató mano de obra barata extranjera para proteger a Lissa?"
Estaba mal que yo dijese eso - en particular porque la mayoría de los Moroi y
sus guardas eran descendientes de los rusos o rumanos -, pero el comentario en
ese momento me pareció mas ingenioso de lo que realmente fue. Y no era como
si yo pudiese hablar. Puedo haber nacido en América, pero mis padres nacieron
en el extranjero. Mi madre dhampir era escocesa - pelirroja y con un acento
ridículo - y me dijo que mi padre Moroi era turco. Esa combinación genética me
habían dado una piel del mismo color que el interior de una almendra, justo
como me gustaba pensar, que eran las características de una princesa semiexótica del desierto: grandes ojos oscuros y el pelo de un color marrón tan
oscuro que normalmente parecía ser negro. No me habría importado heredar el
color de pelo rojo, pero me conformo con el que tengo.
Kirova levantó sus manos mostrando su irritación y se dirigió a él. "¿Lo ves?
¡Totalmente indisciplinada! Ni con todos los vínculos y todo el potencial del
mundo se podría compensar esto. Un guardián indisciplinado es peor que no
tener un guardián".
"Pues entonces, enséñele disciplina. Las clases acaban de comenzar. Regrésela y que comience su entrenamiento de nuevo. "
"Imposible. Se quedará detrás de sus compañeros. "
"No, no lo haré", dije. Nadie me escuchó.
"Entonces tendrá que recibir sesiones extra", dijo.
Mientras continuaban, los demás mirábamos el intercambio como si fuese una
partida de Ping-Pong. Mi orgullo todavía estaba herido acerca de la facilidad
con la que Dimitri nos había engañado, pero me repetí que el podría conseguir
que me quedase aquí con Lissa. Mejor quedarse en este horrible lugar que irme
sin ella. Debido a la conexión, sentí su hilo de esperanza.
"¿Y quién va a pasar con ella ese tiempo extra?" exigió Kirova. "¿Usted?"
El argumento de Dimitri hizo una parada repentina. "Bueno, eso no era lo que
yo -"
Kirova cruzó los brazos con satisfacción. "Sí. Eso es lo que pensaba. "

Viendo que claramente estaba perdiendo, frunció las cejas. Sus ojos pasaron
rápidamente de Lissa a mí y me pregunté lo que vio. ¿Dos chicas patéticas con
grandes ojos suplicantes? ¿O dos prófugas que habían cruzado la fuerte
seguridad de la escuela y que habían gastado la mitad de la herencia de Lissa?
"Sí", dijo finalmente. "Puedo enseñar a Rose. Recibirá clases extra además de las normales".
"¿Y luego qué?" Replicó Kirova furiosamente. "¿Se queda aquí sin recibir un
castigo?"
"Busque otra forma de castigarla", dijo Dimitri. "El número de guardianes se ha
reducido mucho para arriesgarnos a perder otro mas. Sobre todo a una chica. "
Las palabras que no había dicho me hicieron temblar, recordándome la
declaración que yo había echo anteriormente sobre “las putas de sangre". Pocas
chicas dhampir se han convertido en guardas.
De repente Victor habló desde su esquina. "Estoy de acuerdo con el Guardián
Belikov.
Echar a Rose sería vergonzoso, un desperdicio de talento. "
La Sra. Kirova miraba fijamente por la ventana. Estaba completamente oscuro en
el exterior. Con el programa nocturno de la Academia, mañana y tarde era
términos relativos. Eso, y que habían pintado las ventanas para bloquear el
exceso de luz.
Cuando se giró, Lissa encontró sus ojos. "Por favor, Sra. Kirova. Deje quedarse a
Rose".

¡Oh!, Lissa, pensé. Ten cuidado. Usar la coacción con otro Moroi era peligroso –
sobre todo si había testigos. Pero Lissa, solo estaba usando un poco, y
necesitábamos toda la ayuda que pudiésemos recibir. Afortunadamente, nadie
parecía notar lo que estaba sucediendo.
Ni siquiera sabía si la coacción estaba haciendo efecto, pero, finalmente, Kirova
asintió.
"Si la Sra. Hathaway se queda, estas son las condiciones. " Se dirigió a mí. "Su
matricula en la St. Vladimir está en periodo de prueba. Sálgase una vez del
camino, y estará fuera. Asistirás a todas las clases y entrenamientos exigidos a
los principiantes de tu edad. También entrenarás con el Guardián Belikov en
cada momento que tengas - antes y después de las clases. Además, tienes
prohibido asistir a todos los eventos sociales, excepto las comidas y te quedarás
en tu dormitorio. Si no cumples con alguna de estas cosas, se te echará. "
Reí ásperamente. "¿Tengo prohibido participar en cualquier evento social? ¿Está intentado mantenernos separadas?" Hice un gesto con la cabeza señalando a Lissa. "¿Tiene miedo de que nos fuguemos nuevamente?"
"Estoy tomando precauciones. Estoy segura de que recuerdas, que nunca fuiste
castigada por destruir las propiedades de la escuela. Tienes mucho que
compensar." Sus delgados labios se apretaban formando una línea recta. "Se te
está ofreciendo una propuesta muy generosa. Sugiero que no dejes que tu
actitud ponga en peligro la misma".
Empecé a decir que no era nada generosa, pero entonces me encontré con la
mirada de Dimitri. Era difícil de leer. Podría estar diciéndome que creía en mí.
Podría estar diciéndome que era una idiota por seguir luchando con Kirova. No
lo sabía.
Desviando su mirada por segunda vez en esta reunión, miré al suelo, era consciente de la presencia de Lissa, que estaba mi lado y de su propio coraje que me estaba quemando por la conexión. Por último, suspiré y miré de nuevo a la directora.
"Muy bien. Acepto".